lunes, 12 de octubre de 2015

Cuando las luces brillan más de lo que su potencia les permite, cuando la gente chilla más de lo que sus bocas gesticulan, cuando la música suena más alta de lo que tu mente sabe que retumba, cuando el oxígeno se reduce y las bocanadas son más rápidas de lo que tú normalmente inhalas, cuando hay más gente que tu campo de visión permite ver y éste se colapsa, cuando te sientes ebrio sin que por tu boca haya pasado ni un trago de alcohol, cuando cualquier contacto físico se convierte en agresión porque te resulta molesto, cuando todos tus sentidos se ponen de acuerdo en cuanto a desorientación: la ansiedad se trastorna en claustrofobia, el agobio viene atado a ella, y tú tirando con esposadas cadenas, que a saber dónde se encuentra la llave. 

jueves, 8 de octubre de 2015

Bueno, como estoy cansada de que este suceso se presente diariamente en mi rutina, tendré que mandar una justificación y básicamente no escribiría esto si sólo me hubiese sucedido una vez (al día). 
Para empezar, voy a pedir disculpas, perdón, a todas aquellas personas que se puedan llegar a sentir aludidas que estén involucradas en mi vida. 
No. No me apetece mantener una conversación kilométrica, ni siquiera me apetece leer algunos mensajes, no porque me hayan dejado de importar esas personas (ni mucho menos), el caso es que si saco tiempo para coger el móvil y poder leer vuestros mensajes es porque sucedió un gran logro: tengo tiempo para mí. Sé que mis reacciones pueden extrañar a los que han bien/malgastado horas hablándome, y, por eso, lo siento. Pero yo quiero que entendáis que son escasos los minutos que estoy a solas conmigo. Solo pido que la gente no se extrañe cuando quiero invocar a la soledad, qué me gusta esa sensación (quizá porque me asegura libertad). Estar cincuenta horas al día acatando las órdenes de terceros y escuchando a los demás silencian mis pensamientos, comenzando por los míos propios y acabando por completo con los que hay gente de por medio... necesito tiempo para mí, y una hora no es suficiente para erradicar de mi mente todas las órdenes que tienen valor de futuro.
Con esto no quiero decir que me dejéis de hablar, simplemente que contestaré cuando pueda.
Lo siento.