jueves, 26 de febrero de 2015
Decidí cerrar los ojos siendo consciente de que la oscuridad era lo único que iluminaba todo este espacio y que cualquier valiente rayo de luz que se atreviera a asomar, se acabaría cegando.
Decidí cerrar los ojos y al momento fueron los recuerdos quienes se impusieron ante la oscuridad.
Decidí recordarte, a los segundos de hacerlo fue la oscuridad quien volvió a reinar. Es tan irónico poder contemplar dulces recuerdos, que al querer mirarlos de cerca, llegue a tocarlos, casi a poder analizarlos, que llegues a la conclusión del "porqué" y por último, que llegues a saborearlos.
Que sientas como la amargura te golpee todos los sentidos, que llegue a rasgar todos tus sentimientos (abriendo el vacío, uniendo cada sentimiento que lo forma hasta crear la confusión) y te haga volver más frío, que desees quedarte con los ojos cerrados toda tu estúpida vida desde el momento en que te convertiste en un ridículo y amargo recuerdo.
Solo deseo que ni al cerrar los ojos, seas capaz de dejar de verme.
Decidí cerrar los ojos y al momento fueron los recuerdos quienes se impusieron ante la oscuridad.
Decidí recordarte, a los segundos de hacerlo fue la oscuridad quien volvió a reinar. Es tan irónico poder contemplar dulces recuerdos, que al querer mirarlos de cerca, llegue a tocarlos, casi a poder analizarlos, que llegues a la conclusión del "porqué" y por último, que llegues a saborearlos.
Que sientas como la amargura te golpee todos los sentidos, que llegue a rasgar todos tus sentimientos (abriendo el vacío, uniendo cada sentimiento que lo forma hasta crear la confusión) y te haga volver más frío, que desees quedarte con los ojos cerrados toda tu estúpida vida desde el momento en que te convertiste en un ridículo y amargo recuerdo.
Solo deseo que ni al cerrar los ojos, seas capaz de dejar de verme.
domingo, 22 de febrero de 2015
Antítesis.
Perderme en la infinitud del océano, que mis lágrimas estén cubiertas por su inmenso manto, que me empuje, que me ayude a encontrar la deriva, mientras consigo mantenerme a flote.
Olvidé algo importante, se hundió, se fue por completo, esta vez la corriente ha sido más fuerte que mi resistencia, se marcharon esos sueños, ilusiones, y si quedaban al menos algunos... adivinad qué, toqué tierra y ellos marchitaron.
Quizá no tendría que haberme envuelto en ese estúpido manto, tendría que haberme dejado ir, hundir, pero al mismo tiempo sé que estando en tierra puedo volver a cultivar todo lo que quiera, al mismo tiempo sé que me tendré que enfrentar con todo lo que más me aterra, no hablo de personas, no hablo de fenómenos atmosféricos, no hablo de un sitio, sino más bien... de mi.
Perderme en la infinitud del océano, que mis lágrimas estén cubiertas por su inmenso manto, que me empuje, que me ayude a encontrar la deriva, mientras consigo mantenerme a flote.
Olvidé algo importante, se hundió, se fue por completo, esta vez la corriente ha sido más fuerte que mi resistencia, se marcharon esos sueños, ilusiones, y si quedaban al menos algunos... adivinad qué, toqué tierra y ellos marchitaron.
Quizá no tendría que haberme envuelto en ese estúpido manto, tendría que haberme dejado ir, hundir, pero al mismo tiempo sé que estando en tierra puedo volver a cultivar todo lo que quiera, al mismo tiempo sé que me tendré que enfrentar con todo lo que más me aterra, no hablo de personas, no hablo de fenómenos atmosféricos, no hablo de un sitio, sino más bien... de mi.
¿Qué me puedes contar a mi? Si la calma se refleja sobre el mar, el desierto ha escuchado algún rumor sobre el agua, y el mapa en cuanto su escala, es errónea, no une en sentimientos.
¿Y qué me vas a contar a mi? Si como melodía cada maldito día escucho el "tic tac", he escuchado hablar a estas cuatro paredes, y cada rayo de sol es efímero ante mis ojos.
¿Qué sabrás tú sobre la soledad? Yo he estado en el mar y he podido ver como flotaba, en el desierto es donde se halla, en el mapa está en todas las escalas. Si he podido escuchar el ruido del reloj, ha sido porque estaba envuelta sobre sus brazos, las paredes se vuelven más ruidosas cuando tú más dueles, y por último... a mi lado, todas las esperanzas desvaneces.
¿Y qué me vas a contar a mi? Si como melodía cada maldito día escucho el "tic tac", he escuchado hablar a estas cuatro paredes, y cada rayo de sol es efímero ante mis ojos.
¿Qué sabrás tú sobre la soledad? Yo he estado en el mar y he podido ver como flotaba, en el desierto es donde se halla, en el mapa está en todas las escalas. Si he podido escuchar el ruido del reloj, ha sido porque estaba envuelta sobre sus brazos, las paredes se vuelven más ruidosas cuando tú más dueles, y por último... a mi lado, todas las esperanzas desvaneces.
sábado, 21 de febrero de 2015
Adrenalina.
El amor es la única emoción que nos hace sentir vivos. El amor es la única emoción responsable de la adrenalina, y no, no hablo de la adrenalina que puedes llegar a sentir al lanzarte de la atracción que tanto tiempo llevabas esperando probar. Hablo de la adrenalina que puedo sentir al verte, hablo de esa sensación que me hace sentir tan viva, hablo del tacto de tus dedos estremeciendo todos mis sentidos haciéndome sentir más despierta que cualquier otra atracción. Que cualquier palabra tuya destroza a Newton, que la gravedad solo es algo que justifica la manía que tiene la gente de limitarse.
El amor es la única emoción responsable de la adrenalina... y a veces es la causante de poder sentirnos como en una montaña rusa, sin cinturón y los frenos cortados. Esa sensación de lanzarte al vacío y que en el suelo te espere "realidad".
Una vez junto a "realidad", soy consciente de las leyes de Newton y el poder que impone chocarse contra el duro y frío suelo.
El amor es la única emoción que nos hace sentir vivos. El amor es la única emoción responsable de la adrenalina, y no, no hablo de la adrenalina que puedes llegar a sentir al lanzarte de la atracción que tanto tiempo llevabas esperando probar. Hablo de la adrenalina que puedo sentir al verte, hablo de esa sensación que me hace sentir tan viva, hablo del tacto de tus dedos estremeciendo todos mis sentidos haciéndome sentir más despierta que cualquier otra atracción. Que cualquier palabra tuya destroza a Newton, que la gravedad solo es algo que justifica la manía que tiene la gente de limitarse.
El amor es la única emoción responsable de la adrenalina... y a veces es la causante de poder sentirnos como en una montaña rusa, sin cinturón y los frenos cortados. Esa sensación de lanzarte al vacío y que en el suelo te espere "realidad".
Una vez junto a "realidad", soy consciente de las leyes de Newton y el poder que impone chocarse contra el duro y frío suelo.
lunes, 16 de febrero de 2015
Estáis en todo. Esperáis a la mínima oportunidad para aprovecharos de sus debilidades. Esperáis el momento oportuno para escoger el mejor insulto. Ocupáis más tiempo de vuestra vida en arruinar los días del resto que en intentar llenar vuestras vacías vidas. Lo peor de todo es que... es que realmente se sienten orgullosos por ello, por ver como se debilitan ante sus risas, por ver sus miradas temiendo que la vuestra choque con la suya, y lo peor de todo es que sois unos completos cobardes, atacáis en manada, con el cerebro completamente encarecido de vacío, (sí, el mismo vacío que intentan rellenar metiéndose con los demás), sin argumentos, y la definición insultar ni os la merecéis, ¿en serio llamarle gordo a alguien es insulto y llamarle delgado no? Me dais realmente pena.
Endulzad vuestras palabras, no vaya a ser que algún día tengáis que tragarlas.
-CRÍTICA A LA CORRUPTA SOCIEDAD.
domingo, 15 de febrero de 2015
Aferrarme a esos días grises enredándome en tu ausencia, sintiendo el frío calando mis huesos, sintiendo el gélido viento de la soledad, que me empuja hasta exiliarme en el olvido. El doloroso olvido inyectado en mi piel, quizá sea mejor que circule por mi sistema nervioso, para así olvidar tu atrevida mirada acompañada de las hirientes palabras que no dejan de entumecer mi cabeza.
Aferrarme... aferrarme en esos silencios cómplices que eran solo nuestros, aferrarme en el tacto de tus dedos entrelazando con los míos, aferrarme en tu cálida y dulce mirada, aferrarme en tus abrazos adoptando forma de un para siempre, aferrarme... aferrarme...
Y así es como yo me quedé dentro, observando a los demás, desde mi escudo incapaz de ser tomado como inexpugnable. Desde esa frontera, puedo observar la sigilosa sombra del tiempo, a la que nadie es capaz de mirar de frente, intentan esconderse, intentan correr, pero desde mi ventana puedo ver como arrastra todo a medida que pasa él.
La luz oscila, finalmente se apaga, ya no puedo ver nada, solo siento como la punzante lluvia traspasa mi ventana, como vuelve el susurro cada vez más silencioso de tu rostro, como vuelvo a la realidad, (terrible realidad) en la que me encuentro desde que tú ya no estás.
domingo, 8 de febrero de 2015
Y cuando os veis ya sabéis que la ilusión va andando con cadenas, el sol ya no tiene ganas de brillar por vosotros, y las estrellas, las estrellas se esconden de vuestra ñoñería, todos los astros están cansados de vuestros poemas comparándoos a vosotros con esas grandes estrellas.
Vuestros ojos buscan los de otros, cansados de ver esas negras pupilas buscando de nuevo esa alegría, (y se oscurecen vuestras pupilas, al saber que ya no brillan).
El paisaje, cansado de ser vuestro cómplice, da paso a la oscuridad. El vergonzoso silencio se presenta, se convierte en pesado, inundando así todos vuestros sentidos. Las palabras llegan, ensordecen, duelen... realmente duelen... llegan a tus oídos en forma de despedida, la tormenta comienza, y sí, está en tu propia cabeza, lo peor de todo es que te persigue y ya no te deja.
La despedida retoma forma en lágrimas, inaguantables lágrimas, se deslizan sobre tus mejillas, esas que esa persona le encantaba agarrar encargándose así de hacerte sonrojar.
Pero es inevitable, que después de aquella noche, tendría que seguir avanzando, sintiéndome de alguna forma distinta, pero sin embargo siendo la misma.
Vuestros ojos buscan los de otros, cansados de ver esas negras pupilas buscando de nuevo esa alegría, (y se oscurecen vuestras pupilas, al saber que ya no brillan).
El paisaje, cansado de ser vuestro cómplice, da paso a la oscuridad. El vergonzoso silencio se presenta, se convierte en pesado, inundando así todos vuestros sentidos. Las palabras llegan, ensordecen, duelen... realmente duelen... llegan a tus oídos en forma de despedida, la tormenta comienza, y sí, está en tu propia cabeza, lo peor de todo es que te persigue y ya no te deja.
La despedida retoma forma en lágrimas, inaguantables lágrimas, se deslizan sobre tus mejillas, esas que esa persona le encantaba agarrar encargándose así de hacerte sonrojar.
Pero es inevitable, que después de aquella noche, tendría que seguir avanzando, sintiéndome de alguna forma distinta, pero sin embargo siendo la misma.
Arrastras como el río que dejó que los peces no formaran parte de su cauce. Arrastras como el viento que dejó que las hojas no formaran parte de los árboles. Arrastras como la tormenta que arranca todo a su paso y no deja nada estable. Arrastras como el tiempo, el tiempo que dejó ineptos todos mis recuerdos...
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