Hace mucho que soy esclava de este dolor, este dolor que no permito gesticular.
¿Cuánto tiempo más te vas a quedar? Estoy incómoda con tu presencia, vete si no me vas a hablar.
O si no me vas a besar.
Te estás pasando. ¿Por qué te empeñas en dejar la puerta abierta cuando te quieres ir? ¿Por qué nunca me haces caso y cierras al salir? Te he dicho que no puedo dormir con la puerta abierta.
O que no puedo dormir, si no desconecto, y hace mucho que no me ha pasado.
Por qué me llamas a las 4:00 si luego cuando contesto no estás.
No entiendo cómo no puedes ver que la luz ya no es azul, sino que es negra porque así te lo dije la primera vez, y así se ha quedado en el ambiente porque no estás tú para filtrarla.
Me duele, y el dolor se ha quedado en mi cuerpo, desde el día que me obligué a inyectarlo. Se reproducieron las células, y, una a una, fueron formando tu ausencia. Me escuece.
A veces pienso que el único tratamiento es inyectarme oxígeno, pero pienso que todavía seguirás en mi cuerpo, que tus yemas se han quedado en él y tu esencia también, y, cuando lo pienso, me obligo a dejar de pensar, pero es ahí cuando no puedo. Cuando me doy cuenta de que, si hago cosas, el dolor al final será gesticulado, y, al fin y al cabo, todos guardamos secretos, y yo hoy guardaré que sigues en mi habitación y no se lo diré a nadie.
Aunque quede escrito aquí.
martes, 14 de febrero de 2017
¿Bachillerato Musical?
¿Cuántas lágrimas deben de ser derramadas y acumuladas para la entrega de ellas?
¿Cuánta impotencia, estrés, agonía debe de ser encajonado para ser mostrado?
¿Sirve algo de esto?
...cuándo será el músico bien tratado.
Viernes, 10 de Febrero de 2017
Entro al conservatorio, observo la cara de felicidad de mis compañeros al hablar con la directiva, y, pienso que no se podría tratar de otra cosa: al fin, el bachiller musical se ha vuelto a implantar. Al tratar de integrarme en la conversación soy rápidamente aceptada por las caras de felicidad y me aprueban de que ese dato es verídico, a excepción de que su nombre ha sido cambiado por otro,(seguramente es cutrísimo), pero el nombre no me importa, lo importante es que vuelve a estar vigente. Dios, Dios, Dios. ¡Voy a quitarme 5 asignaturas de golpe y voy a tener tiempo para estudiar para la prueba de dirección! Eso sí, siempre pensando que este agobio nos lo podrían haber ahorrado a todos los músicos integrantes de un segundo de bachiller que. a su vez, cursan el último curso de grado medio, desde un principio, pero bueno, no tiene tanta importancia, al fin y al cabo, está.
Martes, 14 de Febrero de 2017
Entro al conservatorio, observo la cara de preocupación de algunos de mis compañeros. Me fijo en las personas que cuyo caso se semeja al mío. No, algo no va bien. No quiero preguntar, sé qué me van a decir. Llevo una semana planeando cómo iban a ser mis días a partir del viernes. No quiero.
Pregunto. "Alba, que nos han jodido, que si haces el bachillerato musical estás exento de hacer PAU... pero exento del todo, porque no te dejan hacerla". Silencio en medio del estruendo formado por los instrumentos. Se me caen los planes encima, van acorde con la cara que lleva ella, y, entre lágrimas, maldice al sistema que nos deja ausentes de formar parte del sistema.
Mierda.
Paso de ir a composición. No tengo ganas, total, no voy a entrar en dirección este año y tampoco voy a aprender nada nuevo.
El problema de hacer una carrera como Dirección de Orquesta o Composición es que, desde un conservatorio no estás preparado, ya que, sólo te dirigen a ser intérprete. Y el tiempo se escurre como agua entre mis manos. Estoy cansada de todo esto.
El problema son las expectativas que te creas, me voy a quedar con 5 asignaturas y este año podré entrar perfectamente en dirección, pero no, qué cojones, este año me quedo fuera de la carrera de mis sueños, y claro, siempre tienes que recurrir a los segundos planes, pero en fin, de esto ya hablaré luego.
Estoy harta de que al músico se le trate como la primera mierda en España (hablo del músico al igual que puedo hablar del arte). ¿En serio es necesario cursar bachiller cuando en este no te enseñan nada sobre a lo que te quieres dedicar? Vale. Puedes decirme que es cultura general, aprendes a redactar, a no cometer faltas ortográficas, a pensar, o varios argumentos que te puedo rebatir con una sola respuesta: ¿eso no lo puedo hacer de forma autodidacta? He aprendido más por mi propia cuenta que en dos años, casi, de bachillerato. No entiendo por qué no nos dejan libertad para elegir si continuar con bachiller o la música. Llevo 10 años formándome en esta carrera, posiblemente, una de las más longevas del mundo, y todavía, el gobierno liderado por incompetentes, me coarta para no hacer lo que me gusta. ¿Os estáis dando cuenta que yo (y mis compañeros) por la tarde, diariamente tengo 5 horas? ¿No os dais cuenta de que por cada asignatura, mínimo hay que estudiar una hora? Regaladme tiempo, porque, aunque no duerma, ni coma, no llego. Pero es que, con todo esto, el único tiempo que tienes, sólo dan ganas de invertirlo durmiendo.
Me da rabia esta mierda de norma. Todavía dirán que de qué nos podemos quejar si queremos hacer música, que ahí está la ley que te lo permite. Claro, como el arte en España está tan bien visto y tenemos tanta seguridad de llevar nuestro futuro encaminado por esta rama que nos brinda la confianza suficiente para no poder fracasar nunca, pues hagámoslo, no tenemos por qué tener segundas opciones.
Harta.
¿Yo por qué debo servir sólo para la música? ¿Acaso con tu estúpida ley me estás coartando para no hacer nada más? ¿Por qué sólo puedo hacer eso?
Soy humana. Yo no tengo sólo un amigo. No tengo una comida favorita. No tengo un sólo color favorito. No tengo ningún compositor favorito. No tengo favoritos. ¿Sólo puedo elegir la música en mi vida?
¿Me tengo que arriesgar a hacer sólo una cosa a cambio de muchísimo sufrimiento tras esta elección?
Bah. Estoy cansada.
Pero, como bien he dicho, a mí no sólo me gusta una puta cosa, sino sería jodidamente aburrida. Sé que, al año que viene, no me van a coger en dirección, a causa de que, aunque sea un Mozart o no, no podré entrar por falta de preparación. Quiero hacer filosofía. Pero se me quitan las ganas de hacer nada al ser consciente de esta mierda de país. Puede considerarse una generalización absurda o por falta de madurez, pero estoy cansada, quiero darle importancia. Este mierda de país es una mierda de país liderado por un mierda de gobierno el cual sigue habiendo votantes que les respaldan.
Sólo quiero ser y no acostarme sabiendo que no puedo ser.
¿Cuánta impotencia, estrés, agonía debe de ser encajonado para ser mostrado?
¿Sirve algo de esto?
...cuándo será el músico bien tratado.
Viernes, 10 de Febrero de 2017
Entro al conservatorio, observo la cara de felicidad de mis compañeros al hablar con la directiva, y, pienso que no se podría tratar de otra cosa: al fin, el bachiller musical se ha vuelto a implantar. Al tratar de integrarme en la conversación soy rápidamente aceptada por las caras de felicidad y me aprueban de que ese dato es verídico, a excepción de que su nombre ha sido cambiado por otro,(seguramente es cutrísimo), pero el nombre no me importa, lo importante es que vuelve a estar vigente. Dios, Dios, Dios. ¡Voy a quitarme 5 asignaturas de golpe y voy a tener tiempo para estudiar para la prueba de dirección! Eso sí, siempre pensando que este agobio nos lo podrían haber ahorrado a todos los músicos integrantes de un segundo de bachiller que. a su vez, cursan el último curso de grado medio, desde un principio, pero bueno, no tiene tanta importancia, al fin y al cabo, está.
Martes, 14 de Febrero de 2017
Entro al conservatorio, observo la cara de preocupación de algunos de mis compañeros. Me fijo en las personas que cuyo caso se semeja al mío. No, algo no va bien. No quiero preguntar, sé qué me van a decir. Llevo una semana planeando cómo iban a ser mis días a partir del viernes. No quiero.
Pregunto. "Alba, que nos han jodido, que si haces el bachillerato musical estás exento de hacer PAU... pero exento del todo, porque no te dejan hacerla". Silencio en medio del estruendo formado por los instrumentos. Se me caen los planes encima, van acorde con la cara que lleva ella, y, entre lágrimas, maldice al sistema que nos deja ausentes de formar parte del sistema.
Mierda.
Paso de ir a composición. No tengo ganas, total, no voy a entrar en dirección este año y tampoco voy a aprender nada nuevo.
El problema de hacer una carrera como Dirección de Orquesta o Composición es que, desde un conservatorio no estás preparado, ya que, sólo te dirigen a ser intérprete. Y el tiempo se escurre como agua entre mis manos. Estoy cansada de todo esto.
El problema son las expectativas que te creas, me voy a quedar con 5 asignaturas y este año podré entrar perfectamente en dirección, pero no, qué cojones, este año me quedo fuera de la carrera de mis sueños, y claro, siempre tienes que recurrir a los segundos planes, pero en fin, de esto ya hablaré luego.
Estoy harta de que al músico se le trate como la primera mierda en España (hablo del músico al igual que puedo hablar del arte). ¿En serio es necesario cursar bachiller cuando en este no te enseñan nada sobre a lo que te quieres dedicar? Vale. Puedes decirme que es cultura general, aprendes a redactar, a no cometer faltas ortográficas, a pensar, o varios argumentos que te puedo rebatir con una sola respuesta: ¿eso no lo puedo hacer de forma autodidacta? He aprendido más por mi propia cuenta que en dos años, casi, de bachillerato. No entiendo por qué no nos dejan libertad para elegir si continuar con bachiller o la música. Llevo 10 años formándome en esta carrera, posiblemente, una de las más longevas del mundo, y todavía, el gobierno liderado por incompetentes, me coarta para no hacer lo que me gusta. ¿Os estáis dando cuenta que yo (y mis compañeros) por la tarde, diariamente tengo 5 horas? ¿No os dais cuenta de que por cada asignatura, mínimo hay que estudiar una hora? Regaladme tiempo, porque, aunque no duerma, ni coma, no llego. Pero es que, con todo esto, el único tiempo que tienes, sólo dan ganas de invertirlo durmiendo.
Me da rabia esta mierda de norma. Todavía dirán que de qué nos podemos quejar si queremos hacer música, que ahí está la ley que te lo permite. Claro, como el arte en España está tan bien visto y tenemos tanta seguridad de llevar nuestro futuro encaminado por esta rama que nos brinda la confianza suficiente para no poder fracasar nunca, pues hagámoslo, no tenemos por qué tener segundas opciones.
Harta.
¿Yo por qué debo servir sólo para la música? ¿Acaso con tu estúpida ley me estás coartando para no hacer nada más? ¿Por qué sólo puedo hacer eso?
Soy humana. Yo no tengo sólo un amigo. No tengo una comida favorita. No tengo un sólo color favorito. No tengo ningún compositor favorito. No tengo favoritos. ¿Sólo puedo elegir la música en mi vida?
¿Me tengo que arriesgar a hacer sólo una cosa a cambio de muchísimo sufrimiento tras esta elección?
Bah. Estoy cansada.
Pero, como bien he dicho, a mí no sólo me gusta una puta cosa, sino sería jodidamente aburrida. Sé que, al año que viene, no me van a coger en dirección, a causa de que, aunque sea un Mozart o no, no podré entrar por falta de preparación. Quiero hacer filosofía. Pero se me quitan las ganas de hacer nada al ser consciente de esta mierda de país. Puede considerarse una generalización absurda o por falta de madurez, pero estoy cansada, quiero darle importancia. Este mierda de país es una mierda de país liderado por un mierda de gobierno el cual sigue habiendo votantes que les respaldan.
Sólo quiero ser y no acostarme sabiendo que no puedo ser.
domingo, 5 de febrero de 2017
No lo entiendes.
Agonía. Agonía. Agonía. ¿Cuántas veces más podré ser capaz de escribir esta palabra? No. No lo entiendes. La he escrito tres veces, sin embargo, no la he escrito.
Siento frío. Siento como soy todo aquello que se queda en el olvido, que, ¿cómo puedo sentir algo olvidado? Estoy escribiendo.
He escrito, y, mis dedos, con suma torpe agilidad se han postrado ante mi goma, y, como si la mina fuese insignificante, esas palabras nunca han sido escritas.
Necesito atención, socorro.
No, para, no necesito atención. Mi cabeza flota sostenida sobre una mano que ni siquiera la roza. Cómo, me pregunto, cómo. ¿Cómo no voy a estar sola si ni siquiera soy capaz de sentirme?
No puedo sentirme.
Sólo siento cercano todo aquello que es ajeno a mí, y es entonces cuando me pregunto, ¿entonces todo esto es mío?
Qué voy a poseer emociones, soy un ser carente de alma.
Yo, cuya cúspide egocéntrica radica en el pensamiento de ser completa posesión de los sentidos (o sentimientos). Yo, quien las lágrima agita hasta hacerlas desertar, hasta que siento que precipitan por el abismo que son ¿mis? ojos, y lo siento porque siento que ya no puedo más, según tengo entendido.
La oscuridad mantiene firme a este cuerpo inerte, hasta que, ya no se vislumbra ningún cuerpo y puedo ver cómo ambas se solapan: formándome.
Siento que no puedo sentir cuando estoy sintiendo mucho. Siento que este sentimiento se desborda y no es digno de su nominación.
Mi vida reside en unas cuerdas que ni siquiera son mías, qué cojones. Y me poseen. Me atan, muy pero que muy fuerte. Me hacen sangre hasta que me sueltan: yo, me veo las manos cubiertas de este denso líquido. Me hacen daño, quizá no esté sintiendo. Pero me vuelvo a sentar, las uñas se dirigen hacia las cuerdas pero pienso que es más lícito sumergirlas en mi pelo, o en mi cabeza, o en mi cuerpo. Al final opto por mi cabeza y con firmeza las bajo.
Araño toda mi cara (siento que no estoy sintiendo), mi pulgar, junto el dedo índice estiran de las heridas, y, una vez más abiertas, inserto cuantos dedos pueda en ellas. Inserto, inserto, inserto, todo mejor cuánto más adentro. Estoy chorreando de un líquido rojo, y me sorprende que pueda venir de mí, su color es demasiado claro para provenir de este cuerpo.
No, no lo entiendes, lo he escrito cuatro veces, sin embargo, no lo he escrito.
Siento frío. Siento como soy todo aquello que se queda en el olvido, que, ¿cómo puedo sentir algo olvidado? Estoy escribiendo.
He escrito, y, mis dedos, con suma torpe agilidad se han postrado ante mi goma, y, como si la mina fuese insignificante, esas palabras nunca han sido escritas.
Necesito atención, socorro.
No, para, no necesito atención. Mi cabeza flota sostenida sobre una mano que ni siquiera la roza. Cómo, me pregunto, cómo. ¿Cómo no voy a estar sola si ni siquiera soy capaz de sentirme?
No puedo sentirme.
Sólo siento cercano todo aquello que es ajeno a mí, y es entonces cuando me pregunto, ¿entonces todo esto es mío?
Qué voy a poseer emociones, soy un ser carente de alma.
Yo, cuya cúspide egocéntrica radica en el pensamiento de ser completa posesión de los sentidos (o sentimientos). Yo, quien las lágrima agita hasta hacerlas desertar, hasta que siento que precipitan por el abismo que son ¿mis? ojos, y lo siento porque siento que ya no puedo más, según tengo entendido.
La oscuridad mantiene firme a este cuerpo inerte, hasta que, ya no se vislumbra ningún cuerpo y puedo ver cómo ambas se solapan: formándome.
Siento que no puedo sentir cuando estoy sintiendo mucho. Siento que este sentimiento se desborda y no es digno de su nominación.
Mi vida reside en unas cuerdas que ni siquiera son mías, qué cojones. Y me poseen. Me atan, muy pero que muy fuerte. Me hacen sangre hasta que me sueltan: yo, me veo las manos cubiertas de este denso líquido. Me hacen daño, quizá no esté sintiendo. Pero me vuelvo a sentar, las uñas se dirigen hacia las cuerdas pero pienso que es más lícito sumergirlas en mi pelo, o en mi cabeza, o en mi cuerpo. Al final opto por mi cabeza y con firmeza las bajo.
Araño toda mi cara (siento que no estoy sintiendo), mi pulgar, junto el dedo índice estiran de las heridas, y, una vez más abiertas, inserto cuantos dedos pueda en ellas. Inserto, inserto, inserto, todo mejor cuánto más adentro. Estoy chorreando de un líquido rojo, y me sorprende que pueda venir de mí, su color es demasiado claro para provenir de este cuerpo.
No, no lo entiendes, lo he escrito cuatro veces, sin embargo, no lo he escrito.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)