Decidí cerrar los ojos siendo consciente de que la oscuridad era lo único que iluminaba todo este espacio y que cualquier valiente rayo de luz que se atreviera a asomar, se acabaría cegando.
Decidí cerrar los ojos y al momento fueron los recuerdos quienes se impusieron ante la oscuridad.
Decidí recordarte, a los segundos de hacerlo fue la oscuridad quien volvió a reinar. Es tan irónico poder contemplar dulces recuerdos, que al querer mirarlos de cerca, llegue a tocarlos, casi a poder analizarlos, que llegues a la conclusión del "porqué" y por último, que llegues a saborearlos.
Que sientas como la amargura te golpee todos los sentidos, que llegue a rasgar todos tus sentimientos (abriendo el vacío, uniendo cada sentimiento que lo forma hasta crear la confusión) y te haga volver más frío, que desees quedarte con los ojos cerrados toda tu estúpida vida desde el momento en que te convertiste en un ridículo y amargo recuerdo.
Solo deseo que ni al cerrar los ojos, seas capaz de dejar de verme.
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