domingo, 22 de febrero de 2015

                 Antítesis.

Perderme en la infinitud del océano, que mis lágrimas estén cubiertas por su inmenso manto, que me empuje, que me ayude a encontrar la deriva, mientras consigo mantenerme a flote.

Olvidé algo importante, se hundió, se fue por completo, esta vez la corriente ha sido más fuerte que mi resistencia, se marcharon esos sueños, ilusiones, y si quedaban al menos algunos... adivinad qué, toqué tierra y ellos marchitaron.

Quizá no tendría que haberme envuelto en ese estúpido manto, tendría que haberme dejado ir, hundir, pero al mismo tiempo sé que estando en tierra puedo volver a cultivar todo lo que quiera, al mismo tiempo sé que me tendré que enfrentar con todo lo que más me aterra, no hablo de personas, no hablo de fenómenos atmosféricos, no hablo de un sitio, sino más bien... de mi.

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